Cuando caminando por la ciudad ves a alguien hablando solo/a, gesticulando y moviendo las manos como si fuera Bernardo ”Huevo” Neustadt en una monólogo televisivo pensás: ¡Cada dÃa hay más locos dando vueltas!. Entonces te das cuenta que el loco reaccionario sos vos y que esta persona porta un pequeño adminÃculo controlado vÃa Bluetooth en el oÃdo y que no habla solo/a sino que habla por celular. Y concluÃs: ¡Cada dÃa hay más locos dando vueltas!.
Los celulares han traÃdo y modificado algunas costumbres de la gente que los usa. Uno de los aspectos que modificaron en nuestras vidas es que no hay mas desencuentros. Ya sé…esto atenta contra los letristas de tango, pero mientras haya dos celulares siempre podés saber las posición del otro: ¡Se acabaron las largas esperas bajo la lluvia mil horas como un perro!. Y si te olvidaste el celular en casa, o no tenés uno, estoy seguro que te sentÃs en la isla de Lost, totalmente incomunicado.
Una de las costumbres que lamentablemente se está popularizando es la de usar los miniparlantes del celular para escuchar música. Una imagen de estos dÃas: Te subÃs a un colectivo y de repente, de la nada, escuchás el sonido de un “rallador cumbianchero”o un “lavarropa trance” que sale del celular de algún adolescente con mal gusto para la música… Bueno, nuevas costumbres, un tanto molestas si querés escuchar tu propia musica y no te interesa la de los demás.Â
De alguna manera me recuerda a esos grasunes personajes de pelÃcula ochentosa que llevaban estéreos enormes al hombro.

Links: El móvil como sÃmbolo de status social (Puntogeek)

