No recuerdo en que momento fue que empezó a multiplicarse esta imágen en los subterráneos porteños (antes solo se veÃa en esta magnitud andando por los trenes): niños pidiendo monedas, haciendo malabares, durmiendo en las estaciones, cantando, algunos descalzos o totalmente drogados. Siempre hubo vendedores ambulantes (grandes impostadores de voz), pero nunca tantos como hoy, te venden las piedras mágicas de Harry Potter, biromes, gomitas para el pelo, chips para celulares (?), la original lapicera Parker, la linterna que se carga a mano, luego vienen los ex-combatientes de Malvinas, los enfermos de sida desocupados, los discapacitados, los que tuvieron un accidente. Más tarde caen los de la granja de recuperación de adictos con facturas para vender, la pareja de ciegos, el rengo que no es rengo y el rengo que si es rengo, un loco que silba temas de folclore, la hermana mayor con los 8 hermanitos repartiendo almanaques, la preadolescente embarazada, el hermano abusador que manda al más pequeño a pedir (con un bebé en brazos) , el que canta lo que está escuchando en su radio portátil y los estudiantes de teatro que realizan pequeñas obras improvisadas. Todo por una moneda o a la gorra.

Luego de los niños perdidos dando clase de humor y monólogo, aparece el que vende pelÃculas truchas, luego uno con un equipo de cd portátil vendiendo compilados de música latina, después pasan los vendedores de la revista “Hecho en Buenos Aires” , el que vende la edición especial de Satiricón, la mini GuÃaT, los que juntan el diario gratuito (para luego venderlo) y los de la loterÃa “La Solidaria”. Además hay que sumarle a estas pasarelas de los vagones del subte los personajes más pintorescos: los músicos. Entre ellos está el guitarrista ciego, el saxofonista, los grupos de rock, pop, el que toca la flauta, el que toca el violÃn, el rasta que canta sobre la pista, los bandoneonistas, el bajista Piazzolero. Muchos muy bien equipados con mini-Marshalls y con copia del demo a la venta . Y yo me pregunto… ¿cuándo fue que apareció toda esta gente? ¿de donde salieron? ¿hay monedas para todos?
Se establece una competencia ruin: “quien es más pobre, quien da más pena” solo por una moneda. Antes se respetaban entre si, cuando alguno estaba pidiendo, el siguiente esperaba en el pasillo del vagón. Hoy es tan grande la oferta de gente mendigando que se pisotean entre ellos.
Con tristeza me doy cuenta que las monedas no me alcanzan y siempre me quedo con la horrible sensación de no hay mucho que pueda hacer.
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Hola,recien termino de leer lo que escribiste,y si tenes razon,yo soy musico,estudio violin,viola y violoncello,toco en una orquesta y cada tanto doy clases,toco en el subte de la linea b,Pueirredon y Corrientes en el tunel,mejor dicho,tocaba porque no me quieren dar el permiso,ahora toco en la estacion de tren de Ituzaingo,no lo hago porque sea vago,sino porque es la unica manera que puedo ganar unos pesos para pagarme mi estudio,porque por mas que busque trabajo de medio tiempo no lo consigo…y si coincido,al final uno se lamenta de no tener mas monedas para darle,porque aunque ande con lo justo siempre ayudo a los demas,y una vez el que vende las revistas me cago!me dijo,loco no me compras esta,es la ultima que me queda,y se la compre,pero el flaco fue a la mina que estaba atras mio y le dijo lo mismo,o sino,el ciego que no es ciego,el de la guitarra no,ese si que es ciego,uno que anda pidiendo,le di una moneda se levanto los lentes y la miro…bueno era eso,esta bueno el articulo,saludos.