
El licenciado en Ciencia Política, Daniel Cabrera es docente e investigador de la UBA. En Página12 hoy discute en un artículo llamado ¿homovidens? sobre la construcción de la realidad en torno de los medios y de las audiencias. Termina diciendo que los medios pueden ser un gran monstruo, pero la gente no es estúpida. Me gustaría empezar diciendo que no estoy tan seguro de ninguna de las dos afirmaciones.
He escuchado a tipos que metieron los 3 análisis matemáticos en la facu, decir que “el 70% de la población votó contra el oficialismo”. Me gustaron los juegos matemáticos desde la primaria y esa afirmación ofende a los conocimientos básicos de la aritmética. Siguiendo ese razonamiento debería decirse: “El 70% de la población votó contra el oficialismo, el 70% de la población votó contra el tatuado dueño de medios, el 75% de la población votó contra el histórico partido y el 85% de la población votó contra Pino”. Podría decirse asi, que al 70% de la población no le gusta ninguno de los que se presentaron. Y estaríamos explicando la realidad un poco mejor. De modo que sacar conclusiones por un 70% inexistente es casi grosero. Y si ahondamos en la realidad veremos que al ganador, en el primer día de su 30%, se le fue la mitad de los diputados para formar una bancada aparte.
¿Por qué digo esto? Porque como en este caso, hay infinidad de ejemplos que vivimos todos los días, donde “la gente que no es estúpida” repite sin entender o sin pensar. La construcción de la realidad por parte de los medios es algo tan abrumador en estos días, por estos pagos, que lo que dice Daniel Cabrera me suena más que optimista.
Los fans de Brasil tuvieron una guerra mediática con nuestro país en estas últimas semanas. En realidad yo no lo sabía y de pronto me encontré en el medio del tiroteo. Me dijeron que era increíble como en aquel país se estaba atacando al analfabetismo mientras que en el nuestro se lo estaba acentuando. En un exceso de honestidad dije que no tenía ni idea y me ofrecí a buscar datos. Encontré que según la Central Intelligence Agency y el World Bank (lo digo así para manipular la información) las tasas de alfabetización estaban en un 88,6% para Brasil y 97,2% para Argentina. Somos un montonazo más cultos.
Ahí fue cuando me enteré lo de la guerra, ya que inmediatamente las balas empezar a venir para mi lado. Con acusaciones de cambiar el eje de la cuestión, ya que lo importante era como había sido el crecimiento, comencé nuevamente la búsqueda. Encontré que desde el 2000 para acá la tasa había crecido un 1.6% en Brasil y 1.0% en Argentina. Quizás era eso, lo que decían. Aunque me quedé con la idea de que la diferencia no era para tanto, no volví a mencionar el tema por temor a las balas y por la posibilidad de ser tratado de traidor a un país vecino.
Me puse a pensar de donde surgen los grandes temas nacionales. Como es que, de un día para otro, todos estamos hablando sobre algo de lo que nunca leímos, que a veces solo los especialistas entienden, que está en expedientes voluminosos y sobre el que ya tenemos nuestra opinión experta. Como dice el autor, el poder de los medios masivos de comunicación se viene estudiando en las ciencias sociales desde hace casi un siglo y se reconoce a los medios su capacidad para imponer temas y para operar sobre la cognición a mediano y largo plazo. Agrega Cabrera que esto no es para decirnos qué pensar sobre cada tema. Y acá nuevamente me asalta la duda…
No estoy tan seguro de que se trate solamente de una contextualización de un acontecimiento a la que se proyecta una dimensión interpretativa. Creo que la empresa periodística selecciona los sucesos, en función de sus perspectivas e intereses (que no siempre se explicitan) y así construye la realidad. Nietzsche estaría recontento con la situación latinoamericana (no es solo un problema nuestro) porque decía que se habían acabado los acontecimientos y que solo había interpretaciones.
Según dice Cabrera, recientes estudios otorgan a las audiencias cierta “competencia para decodificar los mensajes”, independientemente de las intenciones de los mensajeros. El es el licenciado y debo aceptar sus conocimientos. Sin embargo, no es la realidad que me parece ver, la “competencia para decodificar los mensajes” de la que habla, siento que es casi nula. Entiendo que con criterio científico afirma que antes se pensaba que los medios influían directa e inmediatamente en el público, obligando a una única lectura y forzando unanimidad de respuestas frente al estímulo mediático. Dice que los tiempos han cambiado y ahora se piensa la objetividad como un anhelo quimérico y hay que hacer el máximo esfuerzo posible por lograr una subjetividad razonable y compartible.
¡Que lo parió! Se ve que me quedé en el “antes”, porque el “ahora” no lo vi llegar.

